El secreto mejor guardado, el Volkswagen Touareg R50 que puede ser tuyo por menos de 20.000 euros

¿Quién no recuerda aquellos años en los que las marcas se atrevían a lanzar auténticos locos sobre ruedas? Sí, hablo de esa época dorada en la que la creatividad automovilística no conocía límites… ni sentido común, a veces. Y ahí, entre deportivos imposibles y utilitarios con alma de rally, apareció un monstruo: el Volkswagen Touareg R50. Un SUV capaz de remolcar un avión, con un motor tan potente como problemático y que ahora, para sorpresa de muchos, puede estar en tu garaje por menos de lo que cuesta un utilitario nuevo.
El SUV que se atrevió a remolcar un Boeing 747
No es una exageración de marketing. En su día, Volkswagen se sacó de la manga uno de los anuncios más bestias de la historia del motor: un Touareg R50 tirando, casi sin despeinarse, de un Boeing 747 (sí, ese “bicho” que pesa más de 440 toneladas). No era magia ni efectos especiales; era pura ingeniería alemana al servicio del exceso.
Detrás de ese logro había algo más que músculo visual. El secreto estaba bajo el capó: un motor V10 TDI que, con sus 351 CV y unos descomunales 850 Nm de par, convertía a este SUV en el “Bugatti Veyron” de los todocaminos. Hablamos de cifras capaces de catapultar el Touareg R50 de 0 a 100 km/h en apenas 6,7 segundos y estirarse hasta los 235 km/h. Nada mal para un coche familiar, ¿verdad?
El motor V10 TDI: potencia bruta y… ¿mala fama?
Pero claro, no todo iba a ser perfecto. Este V10 TDI es tan carismático como exigente. Su fiabilidad es, digamos, cuestionable. Y si alguna vez te toca hacerle “mimos” bajo el capó, prepárate: el vano motor es angosto hasta decir basta. Así que si te animas con uno de estos Touareg R50 de segunda mano, asegúrate de que ha sido mimado más que un Ferrari clásico.
Eso sí, cuando está en forma es una bestia: empuje inagotable, respuesta instantánea y una facilidad pasmosa para mover toneladas (lo mismo le da un remolque que un avión). Pocos SUV pueden presumir de semejante currículum.
Un diseño a la altura del mito
Volkswagen también quiso que este Touareg R50 se notara a primera vista. Por eso lleva pasos de rueda ensanchados, defensas específicas y unas llantas de 21 pulgadas que parecen sacadas de un concept car. Las pinzas de freno azules ponen la nota racing, mientras que los asientos deportivos te abrazan en cada curva.
Y como buen “SUV alfa”, no faltan las ayudas offroad: reductora, control de descenso y bloqueo del diferencial central. Vamos, que si quieres irte al campo a presumir (y puedes permitirte el combustible), este coche está preparado para lo que le eches.
¿Cuánto cuesta hoy un Touareg R50? Más accesible de lo que imaginas
Quizá lo más sorprendente del Touareg R50 no es su potencia ni su leyenda remolcando aviones… sino su precio actual. Cuando salió al mercado costaba más de 100.000 euros. Hoy, tras años de depreciación y algún que otro susto mecánico, puedes encontrar unidades por menos de 20.000 euros.
Eso sí, no esperes encontrar muchos: se fabricaron pocas unidades y la mayoría han pasado ya la barrera de los 100.000 kilómetros, algunas incluso superan los 300.000 km (y siguen). Los ejemplares menos “viajados” coquetean con los 20.000 euros, mientras que si te conformas con uno más rodado puedes bajar incluso a los 12.000 euros. Ahora bien, si quieres uno con menos de 50.000 km, ve preparando una cifra mucho más elevada (más de 40.000 euros).
¿A quién le puede interesar este unicornio diésel?
El Touareg R50 es una rara avis pensada para verdaderos amantes del motor… y del riesgo calculado. Perfecto para quien busca un SUV diferente, con personalidad arrolladora y no tiene miedo a lidiar con algún que otro “achaque” mecánico. No es el coche ideal para quien busque economía ni tranquilidad absoluta, pero sí para quien quiera presumir de tener uno de los secretos mejor guardados del mundo SUV.
Si alguna vez soñaste con remolcar un avión —o simplemente quieres sentirte como el villano carismático de una película— el Volkswagen Touareg R50 es tu oportunidad. Eso sí, recuerda: con gran par viene una gran responsabilidad… ¡y unas buenas facturas si te descuidas!