¿El fin de los motores de combustión en 2035 peligra? Lo que nadie esperaba que las marcas pidieran a Europa

¿El fin de los motores de combustión en 2035 peligra? Lo que nadie esperaba que las marcas pidieran a Europa
Cumplir con los rígidos objetivos de CO2 para 2030 y 2035 es, hoy por hoy, inviable

Marca en rojo el 12 de septiembre en tu calendario. Ese día, Europa y los gigantes del motor se sentarán a la mesa en lo que han bautizado como "Diálogo Estratégico" sobre el futuro del automóvil. Pero, atención: lo que podría parecer una reunión de rutina puede convertirse en el giro inesperado que nadie vio venir.

¿El motivo? ACEA, la todopoderosa asociación de fabricantes europeos (sí, esos que no dejan pasar una marcha sin revisar), ha enviado una carta a Ursula von der Leyen pidiendo lo impensable: que se reconsidere la prohibición total de los motores de combustión prevista para 2035. Y lo hacen con el CEO de Mercedes, Ola Kallenius, al frente. Cuando Mercedes dice "hay que cambiar el plan", Europa escucha.

El argumento es el realismo frente a idealismo

En su misiva, los fabricantes son más claros que el manual de un utilitario: "Cumplir con los rígidos objetivos de CO2 para 2030 y 2035 es, hoy por hoy, inviable". No se andan con rodeos. Apelan directamente al pragmatismo y piden flexibilidad para adaptar las políticas europeas a una realidad de mercado bastante más tozuda que cualquier plan quinquenal.

Y es que no solo están preocupados por el planeta; también por sus propias cuentas y la competitividad global. Porque si algo han aprendido las marcas europeas es que quedarse fuera del juego global sería tan desastroso como intentar vender un descapotable en Noruega en enero.

El contexto duro, competencia feroz y retos inesperados

El escenario europeo está lejos de ser un paseo triunfal hacia el coche eléctrico. Corea del Sur ha demostrado que la unión hace la fuerza: Hyundai y KIA han unido fuerzas con LG, Samsung y SK para plantar cara al dominio chino en baterías. Mientras tanto, importar un coche eléctrico chino ya es legal y cada vez más sencillo.

Y ojo, porque la rentabilidad es otra piedra en el zapato. El jefe de KIA en Europa lo deja claro: "No se puede ganar dinero con un eléctrico de 20.000 euros". Así, los márgenes ajustados y la presión de ofrecer coches asequibles convierten el reto eléctrico en una carrera cuesta arriba.

¿Una industria en riesgo?

Las marcas lanzan una advertencia en mayúsculas: si la UE no adapta su hoja de ruta y mantiene sus exigencias sin pestañear, podría estar jugando con fuego. Europa arriesga uno de sus sectores industriales más potentes justo cuando la competencia internacional está más feroz que nunca.

La petición no es un portazo al coche eléctrico, sino una llamada a la sensatez. Nadie quiere quedarse atrás, pero tampoco quieren lanzarse al vacío sin paracaídas.

¿Qué esperar tras el 12 de septiembre?

Con la carta sobre la mesa y las cartas (nunca mejor dicho) ya jugadas, queda claro que la industria automotriz europea no se conformará con ser espectadora. Los próximos movimientos pueden cambiar la ruta hacia la electrificación total, o al menos redibujar el mapa para que todos puedan seguir jugando.

Porque si algo ha enseñado la historia del motor, es que nada está escrito... salvo los plazos de Bruselas (y esos, parece, también se pueden borrar)